3.1.16

El OVNI de Sa Sinia, el día después

El OVNI de Sa Sinia, el día después



Leyendo en Naukas La extraña bola luminosa que atacó a un Fokker 27, uno de los tan habituales avistamientos que había por aquellos años, luego en los comentarios alguien cuenta una anécdota mucho mas simple pero igual de increíble: luces en el cielo, movimientos y colores inexplicables, muchos testigos... ¡un OVNI!. No os perdais el desenlace :)

El OVNI de Sa Sinia

En una noche de verano de principios de los ochenta, la terraza del bar Sa Sinia presentaba un lleno hasta los topes. Las mesas estaban ocupadas en parte por algunos clientes habituales que ya se conocían de las largas veladas invernales junto al fuego de la chimenea, en aquel cálido ambiente que David controlaba de vez en cuando con alguna palabra amable y las canciones de Silvio Rodriguez, Rot Steward o Supertramp. Decía que en esta ocasión era verano, y aparte de los citados había también una buena cantidad de estudiantes en período de vacaciones y algunos turistas nacionales que regresaban de cenar en Calas Fons. El cielo era negro, sin luna, y las débiles luces indirectas no provocaban mayor contracción de las pupilas que la lumbre de un cigarrillo brillando frente a la cara de los acompañantes de mesa.

De pronto alguien se levantó de la silla y se quedó mirando fijamente al cielo. Allá parpadeaba una luz, lo cual no hubiera sido raro excepto porque ésta presentaba un color azul intenso. En un principio estaba casi fija, a lo sumo daba pequeños saltos laterales, pero después comenzó a brillar con mayor intensidad y de forma caótica, ofreciendo todos los colores del arco iris. Y poco más tarde, con un intervalo variable entre pocos segundos y varios minutos, comenzó un ciclo en que de repente se apagaba... y aparecían dos o tres luces en su lugar... cada una con su correspondiente color que variaba sucesivamente sin ningún orden aparente.

Pronto fueron diez las personas atentas al fenómeno, y pocos minutos después eran cuarenta; levantados y señalando obsesivamente hacia aquel insólito punto luminoso que se distinguía claramente del parpadear mortecino de las estrellas. Levantándome tardíamente comprobé que no era fruto de ninguna alucinación etílica de los observadores, el destello estaba allí, con un ángulo que no sobrepasaría los veinte o veinticinco grados sobre el horizonte. Su dirección sería más o menos hacia levante, y visto desde Sa Sinia, parecía flotar en la negrura a unos centenares de metros sobre las casas de la urbanización de Santa Ana.

Un avión no podía ser, ya que estaba casi fijo... Y un helicóptero... bueno, sí claro, pero qué haría durante tanto tiempo, sin sonido alguno, y emitiendo en su lugar una variada sinfonía de luces de colores. Tampoco era razonable. Un chico dijo en voz alta: “¿Sabéis que os digo?... A mí me parece un Ovni... ¡Un Ovni!... un objeto volante no identificado como los que proliferaban por entonces en las revistas y programas de televisión, un misterioso artefacto de presunta procedencia extraterrestre, igual al descrito por el propietario de un supermercado de Maó, y cuyo relato lleno de inquietud, creo recordar, se publicó en las páginas de este mismo diario.

Las teorías se dispararon entre la concurrencia. Uno dijo que no era raro, puesto que Menorca, con su abundancia de “taulas”, era un vértice telúrico y energético de primer orden. Otro, subido de pié sobre un taburete y sujetando un cubalibre en la mano izquierda, parecía ofrendar con los brazos abiertos una iniciación mística a los presentes. A cada nuevo cambio lumínico se escuchaba un corrillo de ¡ooh’s!, como si contemplaran boquiabiertos un castillo de fuegos artificiales. Una chica dijo con voz seria: “Es que no estamos solos en el Universo...” y David, que había salido de detrás de la barra, sonreía disimuladamente, con la prudente actitud de ni negar ni afirmar que observan los barmans avezados.

Alguien dijo de acudir a la redacción del diario insular, puesto que aquel extraño fenómeno que teníamos la suerte de contemplar, debía ser recogido por la prensa. Las luces estaban allí, reales, sin explicación racional, y había más de cincuenta testigos adultos (algunos de ellos bastante sobrios) que podían dar crédito de la visión.

Pienso que fue una suerte que nadie quisiera abandonar su Voll-Damm aquella noche para correr en busca de un periodista. Al día siguiente, acompañado por un amigo, acudí al mismo sitio a media tarde. Nos situamos en nuestra posición de la víspera y, tomando como referencia una celosía de madera cubierta de enredadera, miramos en la dirección adecuada.

Allí, a escasos doscientos metros de nosotros, una torre de alta tensión gris se elevaba sobre el terreno, en el mismo ángulo y posición que ocupó el Ovni de marras. Después, al acercarnos a su base saltando algunas tapias, pudimos escuchar el típico chisporroteo de los aisladores de cristal con fugas de corriente a causa del salitre. Causa que fue sin duda potenciada por el viento de los días anteriores y las especiales condiciones de humedad de la madrugada.

Hasta aquí llega la anécdota, naturalmente, pero no creo que muchos de los que se acostaron convencidos aquella noche regresaran de día al lugar para cercionarse de la veracidad de su visión. Y a veces me pregunto porqué los seres humanos necesitamos tan ardientemente vivir entre las brumas de la magia, porqué nos llenan y nos tranquilizan más las explicaciones místicas y fantásticas que los hechos comprobados por la experiencia.
Esta historia es un buen ejemplo de lo fácil que es caer en el autoengaño o la explicación fácil, por suerte el autor tuvo la iniciativa de ir un poco más allá e intentar saber.

El texto es más extenso, yo he rescatado sólo la parte de la historia, pero si queréis seguir leyendo podeis ir a La Web de Anilandro : sites.google.com/site/anilandro/08006-pv-ovni-01

Hay un par de historias más de confundir cosas por visitantes extraterrestres, pasaros por los comentarios .

* La imagen del ovni es de Misterios al descubierto: misteriosaldescubierto.wordpress.com/2013/01/06/ovni-la-muerte-anunciada/